Se decidió a hacer un blog cuando vio que sus bufandas no tenían éxito. Nunca llegó a saber si había sido porque el invierno se había acabado, por el calentamiento globar o porque tenía mal gusto para escoger texturas y rombos.
Era tan pequeña que sólo veía las rodillas al resto de las personas, pero en esos momentos sacaba una boquilla de 8 metros y comenzaba a fumar, haciendo que el humo llegase más alto que ninguna otra cosa.
Ella se intentaba ordenar la imaginación antes de dormir, pero había días que una oruga, un sombrerero (no necesariamente loco) o cualquier otra cosa se interponían.
No usaba pendientes, sino cerezas y su mayor sueño era cardarse el pelo.
lunes, 19 de octubre de 2009
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